Prefacio

EDO TOKIO CLUB

EDO TOKIO CLUB, establecido en Tokio por el Sr. Takaharu Hashimoto (69 años de edad, historiador especialista en las antigüedades japonesas tras una experiencia de más de 26 años y radicado actualmente en Oviedo, España) tiene una meta muy clara y contundente : divulgar la cultura, el arte, la artesanía, la tradición y las costumbres del Imperio del Sol Naciente milenario y País Imperial, lleno de interés y de la ética de los SAMURAI, a través de las obras decorativas que se ofrecen en esta página web. Se intentará ofrecer la mayor variedad posible, para acercar y hacer más accesible el mundo desconocido de Japón.

Recordemos que ambos países, España y Japón, estamos aún muy lejos de conocernos debido a la falta de transmisión fundamental de nuestras culturas. A pesar de que la distancia en tiempo para viajar al Japón se haya reducido tanto que se puede viajar en avión en 18 horas, frente a aquel tiempo del siglo XVI cuando el misionero Francisco Xavier- el primer europeo que pisó nuestra tierra en el 1549 con su idea firme y su incansable esfuerzo para divulgar el cristianismo en Japón- ; el entendimiento mutuo es menor. Su perspectiva nos hace pensar que en el siglo XVI ambos pueblos se entendían muchísimo mejor que ahora en el XXI. Esto es evidente en la huella histórica y cultural que dejó España en la historia japonesa desde el 1550- 1615, sobre todo en el terreno de las bellas artes llamado “Nanban Bijutsu”. cuando se produjeron contactos humanos directos, intensos y profundos, frente a los pasajeros de cualquier turista actual, y también un cuantioso intercambio comercial de objetos de arte entre ambos países. Sería muy de mi agrado que a ustedes les resultara oportuno conocer Japón a través de los objetos que se muestran en las siguientes páginas para renovar la relación estrecha y viva mantenida entre nuestros pueblos en el siglo XVI.

Quiero aprovechar por último para expresarle mi sentida gratitud a mi amigo Adolfo Nicolás Pachón, el actual General de La Compañía de Jesús, quien me ha conducido por el camino de la vida durante 47 años en Tokio.